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Columna / Ruido en las calles 

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En Chihuahua ya empezó el ruido político… aunque oficialmente todavía no deberían sonar los tambores.

La dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, salió en sus  redes sociales con video en mano para acusar a la senadora Andrea Chávez de estar repartiendo periódicos y colocando lonas con su imagen en distintos domicilios del estado. Según la líder panista, esto no es simple promoción personal: es proselitismo adelantado.

El detonante fue la circulación del periódico “El Norteño”, donde aparece la imagen de la senadora. Daniela Álvarez asegura que ha recibido información sobre una supuesta nueva campaña “ilegal” en Chihuahua y sostiene que estos actos podrían encuadrar como promoción anticipada, algo que la ley electoral prohíbe fuera de los tiempos oficiales.

Y como en política lo que no se denuncia no existe, el PAN ya anunció que presentará una queja formal ante las autoridades electorales. Las carpetas —dicen— ya se están integrando.

“La ley es clara”, sentenció Álvarez. Y en efecto, los tiempos electorales tienen calendario y reglas muy específicas. 

La pregunta es si estamos frente a una estrategia de posicionamiento disfrazada de información… o simplemente ante una guerra de narrativas que apenas comienza.

Hasta ahora, la senadora Andrea Chávez no ha fijado postura pública. Silencio estratégico o simple espera.

Lo cierto es que, aunque el calendario electoral todavía no marque temporada alta, en Chihuahua el ambiente político ya empieza a calentarse. Y cuando eso pasa, cualquier lona, cualquier portada y cualquier video en redes se convierte en munición.

Porque en política, los tiempos no sólo cuentan… pesan.

Nuevo edificio para el Tribunal Electoral… y 18 millones en juego

En la colonia Santo Niño ya se prepara una obra de 18 millones de pesos. No es un hospital, no es una escuela, no es pavimentación urgente. Es el nuevo edificio alterno que albergará oficinas del Tribunal Estatal Electoral, construido por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado.

Tres pisos, sótano, cimentación completa, instalaciones eléctricas y mecánicas, elevadores nuevos. Archivo de concentración en planta baja para que los trámites fluyan “ágiles y seguros”. 

Arriba, oficinas administrativas, sala de juntas y, claro, los despachos de magistrados con todas las comodidades necesarias.

En el discurso oficial todo suena impecable: eficiencia, transparencia, atención ciudadana digna, justicia electoral con calidad, imparcialidad y prontitud. La narrativa es perfecta.

El detalle es que en materia electoral, el problema nunca ha sido el edificio.

La confianza ciudadana no se construye con concreto armado ni se instala en un elevador nuevo. Se gana con resoluciones firmes, claras y sin sospecha política. Y ahí es donde el proyecto deja más preguntas que respuestas.

Porque mientras el ciudadano común batalla para que le pavimenten la calle o le resuelvan un trámite básico, el órgano encargado de arbitrar elecciones estrena inmueble con inversión millonaria. ¿Prioridades? Cada quien tendrá su respuesta.

Y luego está el tema que siempre genera ruido: la empresa constructora podría definirse en la primera semana del próximo mes de marzo. Justo cuando el ambiente político empieza a calentarse. En Chihuahua ya aprendimos que cuando se cruzan obra pública y tiempos electorales, el interés no siempre es arquitectónico.

Nadie acusa nada. Pero tampoco nadie es ingenuo.

La justicia electoral necesita credibilidad más que metros cuadrados. Porque si el árbitro no inspira confianza, da lo mismo si dicta sentencia en oficina vieja o en edificio inteligente.

Al final, la pregunta es simple:

¿se está fortaleciendo la institución… o solo se está remodelando la fachada?

Porque en política, a veces lo más caro no es el edificio. Es la percepción.

Prevención hoy, tranquilidad mañana.

Esta semana, la gobernadora Maru Campos sostuvo una reunión virtual con la presidenta Claudia Sheinbaum, para dar seguimiento puntual a la estrategia nacional contra el sarampión. No es la primera vez que lo hacen, y eso ya dice algo: el tema no es coyuntural, es prioritario.

En el encuentro participaron también las y los mandatarios estatales del país, en un ejercicio de coordinación que, más allá de colores partidistas, obliga a todos a remar en el mismo sentido. Porque cuando se trata de salud pública, la política debería pasar a segundo plano.

Chihuahua, según lo dicho por la mandataria estatal, no ha bajado la guardia. Vacunación constante, medidas preventivas activas y vigilancia estricta de los casos son parte de la estrategia. Y si algo dejó claro Maru Campos es que el estado ha buscado ir un paso adelante.

De hecho, destacó que la experiencia chihuahuense ha servido como modelo para otras entidades. No es poca cosa. En momentos donde los sistemas de salud enfrentan presión, que una entidad marque pauta habla de planeación, disciplina y, sobre todo, continuidad.

El acompañamiento del secretario de Salud, Gilberto Baeza, también refleja que el tema no se queda en el discurso, sino que baja a la operación técnica. Porque una estrategia sin ejecución es solo buena intención.

Lo cierto es que el sarampión no distingue fronteras ni ideologías. Requiere vacunas, información y constancia. Y si algo parece claro en esta historia es que, al menos en el papel, Chihuahua apuesta por no confiarse.

En salud pública, la confianza excesiva suele ser el peor enemigo. Y aquí el mensaje es sencillo: prevención hoy, tranquilidad mañana.

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