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«No fomenten el sufrimiento»: según expertos los patos como mascotas requieren cuidados que no siempre se pueden proveer

La fama y el carisma del pato Merlín podrían despertar en México una fiebre por tener patos como mascotas, algo que, a la larga, probablemente generaría una ola de abandonos de estos animales que las familias ya no quieren o no pueden cuidar, advierten activistas de los derechos de los animales.
Durante este tipo de fenómenos de masas, la gente ve a los animales pequeños «y piensan: ‘¡Yo quiero uno!’, sin detenerse a investigar qué necesitan, cuánto viven o qué cuidados reales requieren«, comenta @saralaravegan en su cuenta de Instagram.
Sin embargo, «cuando la ‘novedad’ pasa y la gente se da cuenta de que el animal requiere tiempo, dinero y responsabilidad, el resultado siempre es el mismo: el abandono» añade la activista, quien además trabaja en uno de los refugios a los que, afirma, acaban llegando muchos de esos animales abandonados.
En ese sentido, hay una diferencia entre que las mascotas —sean patos o de cualquier otra especie— simplemente sobrevivan, para lo cual no hacen falta muchos cuidados, y que, como animales sintientes que son, sea felices o, en otras palabras, que tengan salud, bienestar y que no sufran.
Si bien por su atractivo aspecto los patos Pekín, como Merlín (especie Anas platyrhynchos subespecie domesticus), son mascotas usuales, también requieren de bastantes cuidados para estar realmente bien durante los entre nueve y 12 años que viven.
«Por favor, antes de dejarte llevar por un trend, infórmate. No compres, no fomentes el sufrimiento. Los animales merecen respeto y un hogar digno, no ser parte de un mercado de consumo», pide @saralaravegan.
Bienestar del pato mascota
En principio, un pato mascota debe tener «un espacio interior lo más seco y limpio posible» se señala en el sitio birdexoticsvet (entre otros), «ya que los patos son especialmente susceptibles de sufrir problemas respiratorios e infecciones cuando se mantienen en ambientes húmedos o mal ventilados».
Sin embargo, eso no es suficiente, ya que para que los patos prosperen requieren de tener «acceso a un espacio exterior donde puedan buscar comida, nadar y disfrutar del aire fresco«, espacio que debe ser seguros ante posibles depredadores (perros y gatos ajenos o ratas en ambientes urbanos).
De preferencia el espacio exterior debe «ser lo bastante espacioso para acomodar los comportamientos naturales de los patos» y estar cubierto de pasto o tener «la cubierta natural del suelo, pues permiten a los patos buscar comida e insectos».
El agua, todo un tema para el pato
Un detalle que es fácil pasar por alto es que los patos no sólo necesitan agua limpia para beber, sino que esta debe estar «en un recipiente lo bastante hondo para que puedan sumergir completamente la cabeza, lo que les permitirá despejar las fosas nasales y mantener limpios los ojos».
Desafortunadamente, los patos no son muy limpios y suelen tirara pisar el agua que beben, por lo que es necesario limpiar, cambiar el agua e incluso se sugiere alternar los recipientes a veces para que se entretengan con la novedad.
Idealmente, el pato debe tener acceso a una masa de agua limpia lo suficientemente grande para nadar. Si les es posible, los patos pasan gran parte del día flotando, lo que alivia la presión sobre sus patas y articulaciones.
De hecho, si no tienen un espacio adecuado para nadar o si les hace caminar largas distancias, los patos corren un alto riesgo de desarrollar pododermatitis, artrosis y otras afecciones dolorosas debidas a la carga prolongada de peso sobre las patas.
Esto es «especialmente importante para las razas grandes, como los Pekín, que son más propensos a los problemas articulares cuando se les mantiene principalmente en tierra», se señala en birdexoticsvet.

