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Columna

De la Peña se mueve… y el 2027 ya empezó

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Por si alguien pensaba que el 2027 todavía estaba lejos, en Chihuahua la carrera ya arrancó… aunque nadie lo diga oficialmente. Y es que Santiago de la Peña, actual secretario general de Gobierno, ya levantó la mano y confirmó lo que muchos venían comentando en corto: quiere la candidatura del PAN a la Alcaldía de Chihuahua.

No es menor. En política, los tiempos no siempre son los del calendario, sino los de las señales. Y esta es clara: el tablero azul empieza a acomodarse.

De la Peña no es improvisado. Ha estado cerca del poder, conoce la operación y tiene reflectores. Su destape —aunque medido— lo coloca de inmediato en la conversación, en una contienda interna que, por ahora, apenas asoma la cabeza… pero que seguramente se pondrá interesante.

Porque si algo sabemos en Chihuahua, es que en el PAN nadie se queda quieto. Siempre hay más de uno con aspiraciones, y cuando uno se mueve, los demás empiezan a hacer lo propio.

Lo interesante aquí será ver cómo se construye esa candidatura. ¿Unidad o competencia abierta? ¿Candidatura de consenso o una interna que deje heridas? Esa película ya la hemos visto antes.

Mientras tanto, De la Peña ya dio el primer paso. Y en política, el que se adelanta… no siempre gana, pero sí empieza a marcar el ritmo.

Así que sí: todavía faltan meses —casi un año si nos ponemos estrictos—, pero en los hechos, el 2027 ya empezó. Y apenas vamos en el primer capítulo.

Tony Meléndez: del escenario al Palacio… ¿y el PRI afinando su última canción?

En Chihuahua ya empezó la temporada de “destapes”, aunque todavía falte camino rumbo al 2027. Y sí, uno de los nombres que más ruido ha generado —literal y políticamente— es el de Tony Meléndez, vocalista de Conjunto Primavera, ahora convertido en precandidato del PRI. Así como se oye: del micrófono al micrófono… pero ahora de campaña.

La movida no es casual. El PRI necesita algo más que estructura: necesita conectar. Y en un estado como Chihuahua, donde la música norteña no solo se escucha, sino se vive, apostar por una figura popular tiene lógica. Tony no es cualquier artista; tiene arraigo, reconocimiento y algo que muchos políticos han perdido: cercanía con la gente.

Pero ojo, que una cosa es llenar bailes y otra muy distinta llenar urnas.

El anuncio vino desde arriba, con Alejandro Moreno presentando a sus “Defensores de México”, una especie de alineación nacional donde el PRI intenta demostrar que sigue vivo… o al menos que no se resigna a desaparecer. En ese tablero, Chihuahua es clave, y lanzar a un perfil mediático como Meléndez es, sin duda, una jugada arriesgada, pero interesante.

Ahora bien, la pregunta no es si Tony es conocido —eso ya lo sabemos—, sino si tiene el fondo político, la estructura y el equipo para competir en serio. Porque la gubernatura no se gana con aplausos, sino con operación, narrativa y, sobre todo, credibilidad.

También hay que decirlo: no sería el primero en brincar del espectáculo a la política. México tiene larga tradición en eso. Algunos han logrado consolidarse; otros se han quedado en el intento, atrapados entre la popularidad y la falta de oficio.

En el fondo, lo de Tony Meléndez refleja algo más grande: el PRI sigue buscando su identidad. Ya no le alcanza con los cuadros tradicionales, y ahora apuesta por perfiles que rompan la inercia. La pregunta es si eso es renovación… o simple desesperación.

Por lo pronto, en Chihuahua la conversación ya empezó. Y mientras unos ven en Tony una opción fresca, otros lo miran con escepticismo. Lo único claro es que, si decide entrarle de lleno, la campaña del 2027 tendrá ritmo… pero falta ver si también tendrá rumbo. Así las cosas 

Cruz Pérez Cuéllar, sigue cruzando el Estado 

En política hay dos tipos de aspirantes: los que esperan a que les den permiso… y los que salen a buscarlo. Cruz Pérez Cuéllar claramente decidió ser de los segundos.

Mientras otros en Morena siguen midiendo el clima, el alcalde de Ciudad Juárez ya está caminando el estado, enviando señales y, sobre todo, construyendo narrativa: que tiene respaldo ciudadano y que puede ganar las encuestas. Y en un partido donde ese método define candidaturas, no es un detalle menor.

Hay algo que Cruz parece haber entendido antes que varios: hoy la contienda no se gana en los discursos internos, sino en la percepción pública. Y ahí, el juarense lleva ventaja. No solo gobierna la ciudad más grande del estado, también ha sabido capitalizar su exposición y convertirla en posicionamiento político.

Su paso por Chihuahua capital recientemente no fue improvisado. Fue estratégico. Porque si algo ha pesado históricamente en las elecciones estatales es la división entre Juárez y la capital. Cruz, al buscar presencia en ambos lados, está jugando a unir ese mapa, no a fragmentarlo.

Además, su mensaje es sencillo y efectivo: cercanía con la gente. No es el discurso técnico ni el de escritorio. Es el político que se vende como alguien que ya está en la calle, que escucha, que recorre y que responde. En tiempos donde la política tradicional genera desgaste, esa narrativa conecta.

Y sí, hay quien dirá que es pronto para tanta confianza. Pero también hay que decirlo: el que duda demasiado, se queda atrás. En Morena, donde las definiciones suelen acelerarse más de lo que parece, llegar tarde puede ser igual a no llegar.

Cruz Pérez Cuéllar no está esperando a ver qué pasa. Está provocando que pasen cosas.

Tal vez por eso incomoda a algunos. Porque mientras otros apenas se preparan, él ya está compitiendo. Y en política, cuando alguien arranca antes y logra sostener el ritmo, muchas veces termina cruzando la meta primero.

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