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Aneurisma: señales que no debes ignorar

Un aneurisma es una dilatación anormal de la pared de una arteria provocada por el debilitamiento de sus tejidos. Puede desarrollarse durante años sin causar molestias, por lo que en muchos casos se descubre de manera accidental durante estudios médicos.
Sin embargo, cuando un aneurisma aumenta de tamaño o llega a romperse, puede provocar una hemorragia interna potencialmente mortal. Por ello, reconocer las señales de alerta es fundamental.
Entre los síntomas que pueden presentarse dependiendo de su ubicación se encuentran dolor intenso y repentino en la cabeza, alteraciones de la visión, dificultad para hablar, debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, cuando se trata de un aneurisma cerebral.
En el caso de un aneurisma de aorta, pueden aparecer dolor intenso y persistente en el pecho, abdomen o espalda, sensación de presión, mareos, desmayo o debilidad repentina.
Una ruptura de aneurisma constituye una emergencia médica. Si una persona presenta un dolor súbito y extremadamente intenso, pérdida del conocimiento, dificultad para hablar, debilidad de un lado del cuerpo o síntomas graves y repentinos, debe solicitar atención médica de emergencia inmediatamente.
La presión arterial elevada, el tabaquismo, antecedentes familiares y algunas enfermedades de los vasos sanguíneos pueden aumentar el riesgo de desarrollar un aneurisma.
Aunque no todos los aneurismas requieren cirugía, su vigilancia y tratamiento dependen de su tamaño, ubicación, crecimiento y del estado general del paciente. La evaluación médica permite determinar el riesgo y el seguimiento necesario.
Importante: un aneurisma puede no dar síntomas. Por eso, las personas con factores de riesgo deben consultar con un profesional de la salud para determinar si necesitan estudios de detección o vigilancia.

