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¿Qué es el «Muro Azul» y cómo impacta en las próximas elecciones de Estados Unidos?

Las elecciones de mitad de término (midterms) representan una prueba política para el gobierno federal deEstados Unidos, pues los resultados determinarán cómo quedará integrado el Congreso y un posible contrapeso para Donald Trump a la hora de impulsar sus propuestas durante la segunda mitad de su administración.
En estos comicios, que se celebrarán el próximo 3 de noviembre, la atención no estará únicamente en los candidatos y sus propuestas, sino también en una serie de territorios cuyo comportamiento electoral puede inclinar la balanza entre republicanos y demócratas. Aunque algunos estados han mantenido una preferencia partidista durante décadas, los resultados recientes muestran que el panorama puede cambiar de una elección a otra.
Dentro de este escenario, existe un concepto recurrente que ayuda a entender por qué ciertas regiones concentran tanto interés durante las campañas. Su relevancia va más allá de los resultados presidenciales y también permite explicar parte de la disputa por el poder legislativo.
El «Muro Azul», traducido literalmente del inglés «Blue Wall», es una expresión utilizada para describir los estados que tradicionalmente han votado por el Partido Demócrata. El color azul identifica a esa fuerza política en los mapas electorales estadounidenses, mientras que el rojo se asocia con los republicanos.
Es decir, hace referencia a los estados que respaldaron al candidato presidencial demócrata durante sucesivas elecciones entre 1992 y 2012. No obstante, en 2024 se usó para referirse a California, Connecticut, Delaware, el Distrito de Columbia, Hawái, Illinois, Maine, Maryland, Michigan, Minnesota, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón, Pensilvania, Rhode Island, Vermont, Washington y Wisconsin, entidades que durante años fueron consideradas parte de una base electoral favorable a los demócratas.
La relevancia del «muro azul» en los comicios del 3 de noviembre radica en que estos estados pueden influir en la distribución de escaños en el Congreso y, con ello, en la capacidad del partido republicano y de Trump para impulsar su agenda durante la segunda mitad de su mandato.

