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A 36 años del “Sábado Negro”, la tragedia que marcó a Chihuahua

Chihuahua, Chih.- Este 23 de septiembre se recuerda uno de los episodios más dolorosos en la historia de la capital del estado: el llamado “Sábado Negro” de 1990, cuando una intensa tormenta provocó inundaciones, pérdidas humanas, personas desaparecidas y severos daños materiales en distintos sectores de la ciudad.
La tragedia comenzó la tarde-noche del sábado 22 de septiembre de 1990. Cerca de las 18:30 horas las nubes comenzaron a cubrir el cielo y una lluvia que inicialmente parecía ordinaria fue aumentando rápidamente de intensidad. Para las 20:00 horas, el temporal se había convertido en una tromba que desbordó arroyos y convirtió calles y avenidas en peligrosas corrientes.
El agua recuperó antiguos cauces naturales que atravesaban la ciudad. El canal del Chuvíscar fue rebasado, mientras que sectores cercanos a los arroyos de la Cantera, conocido también como “Los Perros”; La Manteca y Magallanes estuvieron entre los más afectados.
Colonias como Recursos Hidráulicos, Progreso, Zapata, Palomar, Cananea, Rosario, Pacífico, Villa, División del Norte, Insurgentes y Revolución vivieron horas de angustia ante la fuerza del agua.
Mientras numerosas familias intentaban ponerse a salvo, bomberos, policías municipales y estatales, elementos de la Cruz Roja, cuerpos de rescate y miembros del Ejército se movilizaron para auxiliar a la población. A ellos se sumaron ciudadanos que, aun poniendo en riesgo su propia vida, ayudaron a quienes eran arrastrados por las corrientes o permanecían atrapados.
Entre las historias que quedaron grabadas en la memoria colectiva se encuentra la del fotógrafo y poeta Remigio Córdova, quien perdió la vida después de participar en el rescate de menores que eran arrastrados por la corriente en la colonia Villa.
La mañana del domingo 23 de septiembre, Chihuahua despertó ante un escenario desolador: viviendas destruidas, vehículos arrastrados, calles cubiertas de lodo y escombros, además de familias que buscaban a sus seres queridos.
Las labores de rescate continuaron durante horas y el temor aumentó ante nuevas precipitaciones y rumores sobre una posible afectación en la presa El Rejón, situación que provocó evacuaciones preventivas en algunas zonas.
El “Sábado Negro” quedó marcado como una de las mayores tragedias que ha enfrentado la ciudad de Chihuahua, pero también como una jornada en la que rescatistas y ciudadanos mostraron solidaridad frente a la emergencia.
A 36 años de aquellos acontecimientos, Chihuahua recuerda a quienes perdieron la vida, a las familias afectadas y a los hombres y mujeres que arriesgaron todo para salvar a otros.

